miércoles 23 de enero de 2008

BRMC - Whatever happened to my rock n' roll (punk song)

Malos tiempos para el mundo del blog. Poco tiempo para ponerse a escribir y cuando hay un rato apetece más leer, ver una serie... Tengo alguna idea, pero he decidido posponerla por un buen motivo. En mi opinión, una de las mejores canciones de esta década que merecía aparecer aquí hace ya tiempo.

Al mismo tiempo que en Nueva York surgía una de las banda mas cool de los últimos años (The Strokes), en la costa oeste de los EEUU se daba a conocer una banda de nombre muy cinematográfico, Black Rebel Motorcycle Club (tomado de la película El salvaje, protagonizada por Marlon Brando). Era el inicio de la década (2001) y la aparición de estos grupos junto con algún otro hizo que se hablara de un renacimiento del rock americano. El paso del tiempo siempre pone a cada uno en su sitio y se demostró que aquello no era para tanto. Pero no se puede negar que este movimiento tuvo momentos de esplendor.

Su álbum de debut era irregular. Muchas de sus canciones no estaban mal, pero palidecían de forma evidente ante un puñado de enormes composiciones llenas de fuerza y fiereza. Contundentes, electrizantes. Y pegadizas. De esas que puedes escuchar 5 o 10 veces seguidas sin cansarte. Y entre ellas, dos sencillamente arrolladoras. He tenido que elegir y hoy ha tocado ésta. Algún día caerá la otra.

Whatever happened to my rock n' roll (punk song)

domingo 20 de enero de 2008

Momentos (o canciones que me ponen la piel de gallina) (II)

Rescato otro de esos momentos para el recuerdo y esta vez con una de mis bandas favoritas. Ya han aparecido unas cuantas veces pero son de los pocos grupos que últimamente me provocan emocionantes y eufóricas sensaciones. Y es que sus canciones se transforman en directo en auténticos himnos a los que siempre me uno con la voz quebrada y el corazón a punto de explotar.

En Paredes de Coura se celebra desde hace 15 años uno de los mejores festivales de música de la península. Como todos, empezaron con un cartel fundamentalmente autóctono que fue ganando importancia con el paso del tiempo (la inclusión de bandas extranjeras de relevancia se produjo hace aproximadamente 10 años). Mi primera experiencia allí fue en el año 99, cuando el bajo precio de sus abonos (apenas 5000 pesetas) y la presencia de grupos como dEUS, Mogwai o Suede lo convirtieron en irresistible. La realidad se quedó a medias, con unas infraestructuras que dejaban un poco que desear. Acampada libre en medio del monte (en nuestro en caso, en una ladera) y muy escasos servicios. Portuguese way of life. Pero a favor contaban con un cartel magnífico y uno de los escenarios más curiosos e impresionante que he visto jamás. Éste está montado delante de unos enormes árboles, que pueden observarse durante la actuación (sin telón de fondo, claro) y que le confieren un toque muy especial, casi mágico.

Pero vamos al momento en sí. En Agosto del 2005 hicimos nuestra escapa anual a Paredes. En los últimos años han sido escapadas de un día, debido a fundamentalmente al trabajo, a las poca ganas de dormir en cuesta y a la enorme subida de precios en el abono. Ese año el reclamo era evidente, la vuelta de uno de los grupos más importantes de las últimas décadas: The Pixies. Y como segundo plato, los canadienses Arcade Fire. La crítica había encumbrado a estos canadienses a los altares después de la publicación de su primer disco, algo que me parecía desproporcionado después de escucharlo. Sin embargo, me picaba la curiosidad por verlos en directo. Y ahí sí que no defraudaron. El inicio fue sencillamente insuperable. El comienzo de Wake up, en el que todos gritan al unísono mientras tocan sus instrumentos puso al público la piel de gallina, con la sensación de que estábamos asistiendo a algo único. La épica del tema (y de los que siguieron), que iba aún más allá que en el disco, unida a la belleza del lugar y de aquel escenario hicieron que la euforia y energía de la gente creciera hasta convertir aquello en una especie de comunión musical. Una adhesión a aquella religión que nos había abierto los ojos y que, en mi caso, continúa a día de hoy.

Arcade fire - Wake up

sábado 12 de enero de 2008

Barriendo para casa

… pero poco. Su procedencia pontevedresa (podría decir viguesa, pero uno de ellos siempre se ha declarado “de Nigrán”) les une en este post, aunque quizás mereciesen uno propio porque calidad les sobra.

La familia Ferreiro ataca de nuevo. Y esta vez por partida doble. Después de publicar Canciones para el tiempo y la distancia y el mini-lp La siete y media (nominado este año a un Grammy latino) y de una extensísima gira, parece que sus caminos se separan y emprenden el vuelo en solitario (y digo parece porque, aún a riesgo de equivocarme, estoy seguro de que seguirán colaborando como hasta ahora).

Iván avanza el que será su próximo disco, Mentiroso mentiroso, con este bonito tema que lleva por titulo Meteoro y el señor conejo.



Amaro, la otra cabeza pensante del proyecto conjunto, publica su primer disco. El álbum, la ciudad de las agujas, está disponible en atunes y el cd puede ser adquirido en su página web. Por lo que he podido escuchar, es evidente que temas como Turnedo o S.P.N.B. no fueron fruto de la casualidad. Musicalmente, los temas son intachables, algo que podría parecer muy complicado para un novato. En su caso, se notan los casi dos años de gira previos. Para letras y voces, necesito meterme un poco más en las canciones pero también prometen. Por ponerle un pero, el vídeo no me dice nada. Por lo demás, felicidades Amaro!



Hace años tuvimos una discusión acerca del tiempo que tardaba un nuevo estilo en llegar a España. Después de darle muchas vueltas llegamos a la conclusión de que tres años era el tiempo más o menos aproximado que se necesitaba para publicar un primer disco. Pues bien, esta descabellada teoría se cumple ahora con The Blows, la respuesta española a bandas como Franz Ferdinand, Bloc Party, The stokes… La primera vez que oí hablar de ellos fue hace 4 días así que no puedo hablar demasiado de ellos, Se que han participado ya en algunos festivales, que son un grupo muy seguido en myspace y que sus canciones son francamente buenas. Suficiente, no?

lunes 7 de enero de 2008

Goldfrapp - Felt Mountain

Ya llevaba algunos días tratando de elegir la mejor forma de presentar a este dúo. A veces tanta excentricidad es difícil de explicar con palabras. Pensé en dejar volar mi imaginación y escribir, a modo de brainstorming, lo que me sugería su música pero no me convencía. Una presentación clásica tampoco les haría justicia. Por suerte, ayer encontré la solución.



Pues bien, Goldfrapp se dieron a conocer con su mejor disco, Felt Mountain. En apenas 40 minutos, el dúo recopila un conjunto de nanas retorcidas apocalípticas, asesinas, cabareteras… ¿Su estilo? En casos como este siempre es más fácil prestar el cd (cuidado cuando lo hagáis!! Los inspectores de la SGAE están al acecho) y que cada uno lo interprete a su gusto. Hay electrónica, folk (que yo llamaría ecofolk o folk de la montañas), se percibe algún atisbo de cabaret (un avance de lo que sería su segundo disco), bandas sonoras de spaghetti-western y James Bond (siempre se han declarado grandes fans de Ennio Morricone)… Una mezcla que podría resultar imposible, pero que en sus manos se vuelve tremendamente sugerente y atractiva.

Dicha fusión se sustenta sobre ciertos elementos comunes: bases electrónicas e instrumentos de cuerda y viento, ese aire alpino lleno de paz y la voz de Alison. Si a eso unimos una magnífica producción (todo suena en su momento y en su justa medida) nos encontramos con uno de los discos mas extraños, retorcidos y bellos de los últimos años.

Su segundo disco se quedó a medias. El electroclash llegó a sus (y nuestras) vidas, inundando Black cherry de sexo y petardeo. El cambio de estilo resultaba muy convincente en temas magnífico como Train o Strict machine, pero el hecho de que la mitad de sus canciones recordasen a Felt mountain les hacía perder credibilidad. Aquella mezcla ya no tenía sentido y el nivel bajaba considerablemente. Los singles de su tercer disco auguraban pocos avances. Veamos ahora, con la publicación de su cuarto álbum, si las expectativas de sus inicios se han convertido en realidades o se han perdido por el camino.

Pilots