miércoles 23 de julio de 2008

Tablón (I)

Me asombra comprobar lo fácil que me olvido de la suerte que tengo en la vida. De lo rápido que asimilo las ventajas y comodidades que me rodean, sin pararme un rato a pensar en ellas. Como si fuesen elementos de serie en mi existencia, hasta el punto que, cuando éstas desaparecen de forma momentánea, me crea cierto enojo y preocupación. ¿Qué es lo que hace que no dé valor a todas esas pequeñas (o grandes) cosas que hacen mi vida muchísimo más fácil?

Siempre he vivido en eso que se conoce como clase media (si es eso en realidad existe). No me podía permitir ropa de marca (algún capricho de vez en cuando), veranear en sitios de ensueño o estudiar fuera de mi ciudad. Pero nunca me ha faltado casa, comida o apoyo de mis padres para las cosas que he querido hacer. Y, actualmente, mi sueldo me permite no depender de nadie viviendo de una forma desahogada. Teniendo todo esto en cuenta… ¿Cómo puede ser que me cueste tanto sentirme afortunado con lo que tengo? ¿Por qué me resulta tan complicado ser consciente de la suerte que he tenido al nacer y de las facilidades de las que he gozado hasta ahora?

Todas estas cosas se me pasaban por la cabeza esta mañana mientras venía en metro, después de pasar por una parcela de tierra vallada en la que, desde hace unos días, viven tres o cuatro personas. Una de ellas (una señora de unos 60 años) se cambiaba de ropa delante de todo aquel que pasara por allí.

No pretendo convertirme ahora en la madre Teresa de Calcuta. Simplemente tratar de sacar una lección para cuando considere que las cosas vienen “mal dadas” o crea que “la suerte me ha abandonado”. Y entiendo que si queda por escrito será más sencillo.

6 comentarios:

Heitor dijo...

Pequeño paso para los moluscos pero gran paso para el propietario del blog!!

Aprender a estar orgulloso de lo que se ha conseguido, valorar a los que a uno le rodean antes de perderlos y, en definitiva, puesto en este color rosa tan cursi con el que se suelen teñir estas palabras cuando son escritas, ser feliz, no es fácil. Pero un pequeño click cerebral de esta guisa es el primer paso.

myworld dijo...

Bueno, no se si este post da para tanto. Es más un toque de atención, un "no seas capullo". Supongo que aprender a no quejarme es el primer paso.

Anónimo dijo...

Bienvenido al mundo de las dudas.
El día que lo tengas todo claro, probablemente, estarás muerto o habrás llegado a la perfección.
Cuando suceda una de esas cosas avísame.
Un abrazo.
Xabrés.

myworld dijo...

Pues creo que no voy a poder avisar. La perfección no se puede alcanzar (es otra de mis luchas internas) y si estoy muerto, pues veo dificil dejar recado.

yo, yo misma y celia dijo...

Ya lo hablábamos el otro día... los hay que pasan todos los días por delante sin fijarse o mirar a otro lado y los hay que se fijan y se preguntan por qué nadie les ayuda. Así es la vida de perra!!

Irene dijo...

Que te hagas estas preguntas y te pares a pensar ya es un paso. Creo que todos pasamos por algún momento o experiencia en la vida que nos hace darnos cuenta de lo afortunados que somos y, desde ese momento, conseguimos valorar realmente lo que tenemos y ser un poco más felices. Porque objetivamente, no nos podemos quejar,esa es la verdad. Nos pueden surgir problemas en mayor o menor medida pero contamos con cosas muy importantes como son el apoyo de las personas que nos quieren, su cariño... que nos hacen salir adelante.
Hace poco que he aprendido esta lección, pero desde ese momento, soy más feliz. Me alegro de que tú también hayas conseguido valorar lo que tienes.Es un paso más adelante (como decía Heitor)

Un besazooo a tí y a todos aquellos que cada día se despiertan siendo conscientes de lo afortunados que somos.

(Perdón por el rollo que he soltado..)