viernes 30 de noviembre de 2007

Momentos (o canciones que me ponen la piel de gallina)

A este paso, cada post que abra se convertirá en el inicio de una nueva sección. Me cabeza se dispersa con facilidad. En este caso hablaré de canciones que me agitan y conmueven. Esas que hacen que se me ponga la piel de gallina y que contenga una lagrimilla de emoción.

Y para abrir la sección Alpha, banda de Bristol surgida en la segunda mitad de la década de los 90 bajo el amparo de Massive Attack. Si bien fueron clasificados dentro del trip-hop, su estilo difería bastante de estos. Podrían ser las dos caras de una misma moneda (moneda en la Portishead sería el canto. Aquí me he lucido). Muy etéreos y con una voz mucho más dramática.Había oído hablar de ellos (con críticas muy favorables de su primer disco) pero mi primer contacto con su música fue un set en directo de 5 o 6 canciones en la radio. Y Sometime later se quedó en mi cabeza durante mucho tiempo. Ese toque de melancolía y dramatismo unido al aire jazzístico que impregna toda la canción la hacen, en mi opinión, perfecta.

Ya convertida en una de mis canciones favoritas, me encontré de nuevo con ella en una película. Isabel Coixet la utilizó en Mi vida sin mi para ambientar la escena en la que Mark Ruffalo vuelve a la lavandería después de comprar un par de cafés y se encuentra a Sarah Polley completamente dormida. Esos 15 segundos no tienen dialogo ni tampoco lo necesitan. La canción y la forma en la que él la contempla lo dicen todo. Y a mi, siempre se me pone un nudo en la garganta.

Sometime later



Mi vida sin mi

martes 27 de noviembre de 2007

Josh Rouse 22/11/2007

Después de perderme a Wilco hace un par de semanas, el jueves pasado le tocaba el turno al segundo concierto importante del mes de Noviembre, Josh Rouse. El músico de Nebraska venía a presentar su último disco Country mouse, city house y lo hizo ante una sala prácticamente llena y bastante entregada. No sé si su éxito se debe al hecho de tener una novia española, de vivir aquí (a caballo entre Brooklyn y Valencia y anteriormente en Altea) o solo a su música. Pero de lo que no hay duda es que aquí tiene una legión de seguidores.

Comencemos. Primera parada, el “artista invitado”. En este caso se trataba de Aaron Thomas, un completo desconocido para mi. En una visita días atrás a su página de myspace me llamo la atención su voz. A falta de una definición mejor diré que sigue el modelo Tom Yorke. Que miedo. Hay tantos (Coldaplay, Travis, Muse…) que ya cansa. Y el problema no es solo el tono, sino que, a veces, parece que sólo hay un estilo de música con el que se complemente. Pues, por suerte, este no es el caso del Sr. Thomas. Tampoco es que suene especialmente original, pero picando de aquí y de allá (desde cierto toque Tom Waits hasta momentos de auténtico rock) consigue que el resultado suene fresco y entretenido. Como curiosidad, la banda utiliza un contrabajo en lugar de un bajo eléctrico. No muchos grupos lo hacen y la verdad es que es una pena porque aporta un toque muy especial.

El concierto de Josh Rouse tuvo de todo. Y todo bueno. Podría hablar de los clásicos problemas de sonido que se repiten un día sí y otro también (¿Por qué esa necesidad de que sintamos el bajo en el suelo de la sala y en nuestro propio estomago?). Pero cuando suenan seguidas Love vibration, His majesty ride y Quiet town y sientes como una enorme emoción recorre cada centímetro de tu piel; ¿Quién se acuerda del sonido? Las canciones de Josh Rouse son pequeñas joyas. Un cuerpo sencillo arropado por unos arreglos perfectos (mis preferidos, los de Subtitulo). Es prácticamente imposible que en directo suene igual (pienso que un sonido tan limpio solo se puede conseguir en estudio), pero no hace falta. La entrega e ilusión de una banda muy bien engrasada compensaron cualquier contratiempo e hicieron que el público disfrutase. Emocionando en los momentos pausados y haciendo bailar (de forma discreta) en los más movidos. Y él, muy bien en su papel. No abusando de los momentos de charla a pesar de su dominio del castellano y mostrándose muy accesible. Interpretó varios temas de su último disco y bastantes antiguos y después de dos bises (el último de ellos muy cortito, tan solo un tema), se fue dejándonos con ganas de mucho más.


Love vibration




PD: En Youtube hay unos cuantos videos decentillos del concierto de Madrid. Pero este del concierto de Lisboa de ayer está bastante mejor.

lunes 26 de noviembre de 2007

Facto delafé y las flores azules

Con discos como éste mi fama de rarito se extiende. Mi ultima adquisición, el primer disco de Facto delafé y las flores azules, Facto delafé y las flores azules vs. El monstruo de las ramblas. La banda de Barcelona acaba de publicar el segundo, por lo que me pareció un buen momento para recuperar su anterior trabajo. La única referencia que tenía cuando los escuché por primera vez era Helena Miquel, su cantante. Helena era la voz de Elena, banda catalana a la que había visto una vez en televisión (Los conciertos de Radio 3) y que me había dejado un buena impresión

Facto delafé no suenan a nada conocido, al menos en España. Su estilo es conocido como hip-pop, por razones obvias. Algunas bases y la forma de cantar remiten al estilo creado en New York, pero se complementan con melodías cercanas al pop y estilos más clásicos.

El resultado de todo esto suena así.

Mar el poder del mar

viernes 9 de noviembre de 2007

The Beatles - Please please me

Año 1963. The Beatles aprovechan el tirón de sus dos primeros singles (Please please me y Love me do) para publicar su primer disco, Please please me. George Martin, su mítico productor (y consideramos por muchos como “el quinto Beatle”), considera que lo mejor sería grabarlo en directo en The Cavern para tratar de reproducir lo más fielmente posible las actuaciones de la banda. La idea es finalmente desechada y se realiza en los estudios Abbey Road en un solo día, repartido en tres sesiones de aproximadamente tres horas cada una. En el disco se incluyen las 4 canciones publicadas anteriormente en sus singles, 9 temas nuevos y una versión (Twist and shout)

El disco alcanzó el número 1 en la lista de ventas en el Reino Unido el 11 de Mayo y se mantuvo en ese puesto durante 30 semanas, en el que fue remplazado por el segundo álbum del grupo.

El estilo de este primer álbum muestra bien a las claras lo que será el sonido fresco y despreocupado de los comienzos de The Beatles, con sus letras simples (Love, love me do / you know I love you) e ingenuas. Como álbum de debut no está mal y tiene momentos buenos. De ahí a que Rolling Stone lo considerase el 39º mejor álbum de la historia de la música (lista de los 500 mejores, año 2003) media un abismo. Quiero creer que se debe más al hecho histórico en sí que no a la calidad del disco.

Love me do



PD: Próxima entrega, With the Beatles

martes 6 de noviembre de 2007

Estrenos musicales

Dos películas con claro sabor musical están pendientes de estreno es nuestro país. Ambas tratan de contar la historia de un intérprete aunque, aparentemente, lo hacen desde puntos de vista muy diferentes.

Control narra la vida de Ian Curtis, líder de una de las bandas más importantes e influyentes surgidas del Reino Unido en las últimas décadas, Joy Division. Para interpretarlo, se ha elegido a un actor casi desconocido, Sam Riley. La película ha sido dirigida por un debutante que, sin embargo, cuenta con una gran experiencia en el campo de la fotografía y del videoclip. Antón Corbijn ha trasladado al film la estética de sus trabajos anteriores (el blanco y negro ha sido siempre una de sus señas de identidad) y, una vez visto el trailer, el resultado promete ser bastante sobrio y siguiendo los patrones clásicos del cine.




Todo lo contrario pinta el otro estreno, I’m not there. ¿Qué la película es sobre Bob Dylan? Pues mira que bien. ¿Qué está inspirada en su vida y obra? Suena raro. A saber como habrán interpretado sus canciones. ¿Qué 6 actores hacen de Dylan, entre ellos Richard Gere, un niño negro y que la mejor interpretación es de una mujer (Cate Blanchett)? Esto empieza a superarme. ¿Qué la dirige Todd Haynes? ¡Qué miedo! Su anterior incursión en el mundo de la música, Velvet goldmine, era francamente mala. En resumen, un experimento que supongo que no dejará indiferente a nadie