martes, 18 de diciembre de 2007

Pero… ¿Qué has hecho? (II)

Segundo capítulo de carreras meteóricas que, por desgracia, se acaban estrellando. Dos primeros discos ejemplares dieron paso a una decepción tras otra. Supongo que en el fondo eso es lo que más acaba doliendo, que un grupo con potencial suficiente para llegar adonde quiera, se acomode y deje de sorprender. Siempre se le exige más al que más capacidad tiene.

Placebo irrumpieron en 1996 con un disco ambiguo, descarado y potente. Guitarras aceleradas, ritmos contundentes y mucho glam. Al frente de la banda Brian Molko, un muchacho bajo y algo enclenque pero poseedor de un gran voz (aguda y nasal, que podría confundirse con la de una chica) y un enorme carisma. A pesar de que despertaron mucha curiosidad por su ambigüedad sexual y sus oscuras letras, lo cierto es que ese primer álbum homónimo estaba plagado de hits enérgicos tales como Nancy boy, 36 degrees o temas tristes y depresivos como Lady of the flowers.

En 1998 llego el siempre complicado segundo disco, aquel que marca la línea entre el momento de inspiración y la clase. Y Without you I’m nothing era el mejor disco posible. Mantenía todas las virtudes del primero y ofrecía muchas mas cosas. Era mas completo más redondo. Los temas más acelerados seguían sonando potentes y ansiosos. La sorpresa llegaba en las canciones más lentas y/o decadentes. The crawl, My sweet prince y el propio tema que da título al disco (tanto en la versión original como en el dueto con el mismísimo David Bowie) ponen los pelos de punta.

Por desgracia, su mayor acierto fue su condena en los siguientes discos. Aquella mezcla de tempos se convirtió en una constante en el sentido negativo de la palabra. Todo se convirtió en repetitivo y rutinario. Algún tema resultón (sobre todo en su tercer álbum) parecía recuperar la chispa pero, globalmente, con cada nueva entrega se perdía algo de aquella alma inquieta. La última muestra de esto la dieron con Meds. En este caso hablaban de una vuelta a sus orígenes, a la frescura de sus primeras canciones. El resultado como cabía esperar se quedó muy lejos de los prometido. Solo se salvaba la muy estimable Meds, cantada a dúo con VV (The Kills).

En directo más de lo mismo. Tuve la ocasión de verlos por primera vez en el verano de 1998, antes de publicar su segundo disco y me fascinaron. Cuarenta minutos de energía y actitud para un concierto perfecto. Luego he tenido la ocasión de asistir a un par de ellos más y todo era muy parecido y previsible. Ahora cambio de guitarras, aquí pego un par de botes…

Hace unos meses, su batería dejo la banda alegando “diferencia personales y musicales”. A pesar de que Brian y Stefan Olsdal han comentado que piensan continuar con el proyecto intuyo que el final está cerca. Aunque creo que llega tarde.

36 Degrees




My sweet prince (Directo 1998)