martes 27 de noviembre de 2007

Josh Rouse 22/11/2007

Después de perderme a Wilco hace un par de semanas, el jueves pasado le tocaba el turno al segundo concierto importante del mes de Noviembre, Josh Rouse. El músico de Nebraska venía a presentar su último disco Country mouse, city house y lo hizo ante una sala prácticamente llena y bastante entregada. No sé si su éxito se debe al hecho de tener una novia española, de vivir aquí (a caballo entre Brooklyn y Valencia y anteriormente en Altea) o solo a su música. Pero de lo que no hay duda es que aquí tiene una legión de seguidores.

Comencemos. Primera parada, el “artista invitado”. En este caso se trataba de Aaron Thomas, un completo desconocido para mi. En una visita días atrás a su página de myspace me llamo la atención su voz. A falta de una definición mejor diré que sigue el modelo Tom Yorke. Que miedo. Hay tantos (Coldaplay, Travis, Muse…) que ya cansa. Y el problema no es solo el tono, sino que, a veces, parece que sólo hay un estilo de música con el que se complemente. Pues, por suerte, este no es el caso del Sr. Thomas. Tampoco es que suene especialmente original, pero picando de aquí y de allá (desde cierto toque Tom Waits hasta momentos de auténtico rock) consigue que el resultado suene fresco y entretenido. Como curiosidad, la banda utiliza un contrabajo en lugar de un bajo eléctrico. No muchos grupos lo hacen y la verdad es que es una pena porque aporta un toque muy especial.

El concierto de Josh Rouse tuvo de todo. Y todo bueno. Podría hablar de los clásicos problemas de sonido que se repiten un día sí y otro también (¿Por qué esa necesidad de que sintamos el bajo en el suelo de la sala y en nuestro propio estomago?). Pero cuando suenan seguidas Love vibration, His majesty ride y Quiet town y sientes como una enorme emoción recorre cada centímetro de tu piel; ¿Quién se acuerda del sonido? Las canciones de Josh Rouse son pequeñas joyas. Un cuerpo sencillo arropado por unos arreglos perfectos (mis preferidos, los de Subtitulo). Es prácticamente imposible que en directo suene igual (pienso que un sonido tan limpio solo se puede conseguir en estudio), pero no hace falta. La entrega e ilusión de una banda muy bien engrasada compensaron cualquier contratiempo e hicieron que el público disfrutase. Emocionando en los momentos pausados y haciendo bailar (de forma discreta) en los más movidos. Y él, muy bien en su papel. No abusando de los momentos de charla a pesar de su dominio del castellano y mostrándose muy accesible. Interpretó varios temas de su último disco y bastantes antiguos y después de dos bises (el último de ellos muy cortito, tan solo un tema), se fue dejándonos con ganas de mucho más.


Love vibration




PD: En Youtube hay unos cuantos videos decentillos del concierto de Madrid. Pero este del concierto de Lisboa de ayer está bastante mejor.

2 comentarios:

Heitor dijo...

Pues no sé... es un estilo que no me dice nada. En general si ni la voz, ni algún instrumento en concreto me llaman la atención, el conjunto no suele atraerme. Este es uno de los casos.
Creo que no soy capaz de esa visión de conjunto tuya.

myworld dijo...

No se si es visión de conjunto o simplemente gustos distintos. Mola discrepar de vez en cuando. Ya sabes que yo con los guitarristas no puedo, jeje