martes, 31 de julio de 2007

Björk (Las Ventas, 18/07/07)


Gran espectáculo el que ofreció la islandesa hace un par de semanas en Las Ventas. Y digo espectáculo porque no estoy seguro de que el concierto estuviese a la altura de lo que vi.

Nada que decir a la puesta en escena. Un gran montaje con banderas, fuego, pantallas, juegos de luces e incluso serpentinas que salían de las manos de la propia cantante. Ella, como siempre, enfundada en un vestido imposible y realizando sus clásicos bailes… Todo muy espectacular. Pero en esta ocasión he decidido centrarme en la parte musical.

El planteamiento de esta gira es acorde a la propuesta de su último disco. El sonido de Volta se podría calificar de primitivo. Muy rítmico. Ruidoso. Primario. Traslado al directo, esto se convierte en un batería, un teclista, dos tipos encargados de las maquinas (entre las que se encontraba el famoso Reactable) y la Icelandic Brass Section, un grupo de 10 músicos encargados de los instrumentos de viento y los coros. Y la formula funciona a medias. Espectacular en el tramo final del concierto (Hyperballad, Pluto y el abrasivo final de Declare Independance) donde convirtieron Las Ventas en una “carpa” de música dance, pero muy pobre en matices en los temas de la etapa Homogenic. Muchas canciones de la islandesa se sustentan en unos maravillosos arreglos de cuerda y, cuando estos desaparecen (o son reinterpretados por vientos), el resultado final se resiente. Está bien, pero no emociona de la misma manera, no conmueve.

Y en los pequeños detalles, una de cal y otra de arena. Su voz sigue siendo espectacular. Cada vez que la escucho tengo la sensación de que es una perfecta representación de su país. Frágil y bella pero, al mismo tiempo, explosiva y ardiente. Un gran acierto incluir en el repertorio temas como Aeroplane y I miss you, las cuales gana mucho en este formato. En el plano negativo, creo que fue un concierto demasiado corto (18 canciones en apenas 80 minutos). Dos canciones en un único bis me parece muy rácano por su parte.

Por último un par de apuntes que se repiten cada vez más en los conciertos. Me molesta lo poco críticos que somos (no me ocurrió en éste pero si días atrás en el de PJ Harvey) con ciertos artistas. No había más que escuchar a la gente a la salida. Se lo ponemos demasiado fácil. Y segundo (y para mi gusto más grave). No entiendo la necesidad de una gran parte del público de pasarse una gran parte del concierto filmando con sus cámaras de fotos/video/móviles. Molestan y el resultado final suele ser francamente malo. El momento de disfrutar el concierto es ese y no al día siguiente delante de una pantalla.

3 comentarios:

Heitor dijo...

En fin, ya sabes que la islandesa nunca me ha provocado demasiado interés ya que a mi su voz también me recuerda a su país: fría y aburrida.
Encima, si tenemos en cuenta que suele ser una borde y el concierto solo ha durado 80 minutos pues peor me lo pones.
Eso sí, estoy de acuerdo con los tontitos de los móviles, que están tocando las narices para luego borrar el vídeo a los tres días porque no se ve nada.

BUDOKAN dijo...

A mi esta cantante me generaba simpatía pero con el tiempo se fue diluyendo. Al oir su último disco reapareció aquel sonido que me había atraído anteriormente. Saludos!

myworld dijo...

Heitor: Lo sé. Nuestros gustos en cine empezaban a asemejarse (de forma precoupante), pero en cine seguimos manteniendo las distancias... :)
Y en cuanto a los moviles, no lo entiendo.

Budokan: Gracias por visitar el blog. Me pasa un poco lo que mismo que a ti. Creo que en sus últimos discos se ha pasado de excéntrica (aunque prefiero que se arriesgue y no calque los discos). En este último hay cosillas que me gustan, pero poco más.